Guías
Cuándo y cómo fertilizar correctamente tus plantas de interior
Fertilizar no es imprescindible todo el año. Te explicamos cuándo hacerlo, con qué frecuencia, qué producto usar y cómo evitar pasarte.

El sustrato de una maceta tiene nutrientes limitados que se agotan con el tiempo, sobre todo si la planta lleva más de un año sin trasplante. Ahí es donde entra la fertilización, aunque no siempre hace falta, ni todo el año.
Cuándo fertilizar
La mayoría de plantas de interior tienen una fase de crecimiento activo en primavera y verano, y una fase de reposo en otoño e invierno. Fertilizar durante el reposo no ayuda: la planta no está en condiciones de aprovechar esos nutrientes.
- Primavera y verano: fertilizar cada 2-4 semanas según el producto
- Otoño e invierno: reducir o suspender por completo la fertilización
- Plantas recién trasplantadas: esperar al menos 4-6 semanas antes de fertilizar
Qué tipo de fertilizante elegir
En el mercado hay tres formatos habituales, y cada uno tiene su lógica:
- Líquido: se diluye en el agua de riego. Es el más fácil de controlar y el más recomendable para empezar.
- Granulado: se espolvorea sobre el sustrato y se libera con cada riego. Cómodo, pero más difícil de ajustar si te pasas.
- De liberación lenta: pequeñas bolas o cápsulas que van soltando nutrientes durante meses. Perfecto si prefieres no pensar en el abono.

Cualquiera que elijas, fíjate en la proporción NPK (nitrógeno, fósforo y potasio) del envase: en plantas de hoja buscamos sobre todo un nitrógeno generoso, que es el que alimenta el follaje verde.
Cómo saber si te has pasado
Pensar que "más fertilizante, más rápido crece" es el error más común. El exceso quema las raíces y provoca manchas marrones en las hojas, además de un crecimiento débil y estirado. Siempre es mejor quedarse corto que pasarse.
Si tienes dudas, empieza con la mitad de la dosis recomendada en el envase y observa cómo responde la planta antes de aumentarla. Y ojo: muchas veces unas hojas pálidas no se arreglan con más abono, sino con una revisión del riego o de la luz. Fertilizar sobre un problema de raíz, por ejemplo, solo lo empeora.

El equilibrio manda
La regla que a mí me funciona: fertiliza poco, en la temporada de crecimiento, y con un producto pensado para plantas de interior. Si no estás segura de qué necesita tu planta, mira primero sus hojas —te cuentan si algo va mal— antes de echar más nutrientes al sustrato. Un fertilizante aplicado a tiempo es un empujón; aplicado en exceso, es la causa de que tu planta se esté apagando.



