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Cómo nació Botanic: mis plantas quieren conocer a gente nueva
La historia personal detrás de Botanic: dos plant lovers, un coche sin visibilidad trasera y una pregunta después de cenar que lo cambió todo.
Vivimos en una casita pequeña en Olivella. No es enorme, pero tiene algo que la hace especial: está llena de plantas. Literalmente. En cada rincón, en cada repisa, colgando de cualquier sitio donde cupiera un tiesto. Mi pareja, Eva, y su sobrina, Laia, son dos plant lovers de manual. De las que hablan con las plantas, les ponen nombres y sufren cuando una hoja se pone amarilla.
Yo soy diseñador gráfico y programador. Me gustan las plantas, ojo, pero no les llego a la suela de los zapatos a ellas. Lo mío siempre ha sido más de estar delante de una pantalla que delante de una maceta. Eso sí, he sido el cliché perfecto del novio que acompaña a su pareja al vivero.

Ya sabes de cuál hablo: cargando sacos de tierra, humus de lombriz y abono en un turismo que, para cuando terminábamos, perdía toda utilidad del retrovisor interno. ¿La razón? La cantidad absurda de plantas que cargábamos hasta el techo. Y no era solo con Eva: con Laia hacíamos exactamente lo mismo, o incluso más. Entre las dos, nuestra casa se convirtió en una pequeña selva.
La pregunta que lo cambió todo
Con este escenario como telón de fondo, una idea empezó a brotar en mi cabeza. No fue en el vivero, ni cargando sacos de tierra. Fue una noche cualquiera, después de cenar.
Le dije a Eva: "Oye, si existiera una app como Wallapop o Vinted, pero enfocada solo a plantas, semillas, esquejes o cualquier cosa relacionada con las plantas... ¿la usarías?"
Su respuesta fue instantánea: "Estaría enganchada todas las noches como una loca."
No lo dudó ni un segundo. Y eso, viniendo de alguien que vive y respira plantas, me lo dejó clarísimo.
La confirmación que necesitaba
Me fui directo al ordenador. Preparé un dosier para plasmar la idea como Dios manda y se lo envié a Laia. Con ella hemos trabajado muchas veces y me conoce bien: sabe cuándo una idea me tiene atrapado de verdad y cuándo es un arrebato pasajero.
Su respuesta fue todavía más directa que la de Eva. Me dijo, textualmente: "Me has hablado de muchas ideas y proyectos, pero sin duda esta es la mejor."

Dos plant lovers de verdad, mi público objetivo perfecto, me estaban diciendo que esta app tenía sentido. Que la necesitaban. Mi motivación se fue a las nubes y empecé a construir. Primero la landing, luego el blog que estás leyendo ahora, y poco a poco todo lo demás. Diseño, código, contenidos… todo desde cero, con la validación de ellas como motor.
Lo que viene
Esta es la historia de cómo nació Botanic. Una historia de plantas, de familia y de una conversación después de cenar. Quiero dar las gracias a Eva y a Laia por ser la inspiración detrás de todo esto, y a ti, que estás leyendo estas líneas, por tu interés.
Espero poder darnos noticias muy pronto. Estoy trabajando para que tus plantas —y las mías— puedan conocer a gente nueva cuanto antes.
Nos vemos en el jardín.