Guías
Plantas bonitas que aguantan el frío y el calor: lo que he aprendido viviendo en Olivella
No hace falta vivir en Canarias para tener un jardín con aire tropical. 10 plantas de aspecto exótico que sobreviven de -2°C a 34°C sin despeinarse.

Cuando Albert y yo nos mudamos a Olivella, una de las primeras cosas que hice fue imaginarme el jardín. Vivimos en una casita pequeña, con un terreno que no es enorme pero da para jugar. Y yo, que siempre había vivido en piso, por fin tenía tierra donde plantar.
Mi instinto fue el de mucha gente: llenarlo todo de plantas tropicales. Monsteras, alocasias, strelitzias... todo eso que ves en Instagram y piensas "qué bonito, pero eso no sobrevive aquí".
Y en parte es verdad. Olivella está en el Garraf, a unos kilómetros del mar pero con suficiente altitud para que en invierno el termómetro baje de cero. En verano, en cambio, llegamos a 34°C sin problema. No es el trópico: es Mediterráneo continental.
Lo fácil habría sido rendirme y plantar romero, lavanda y geranios. Que ojo, me encantan. Pero yo quería algo más. Quería ese aire selvático, esas hojas grandes, ese punto exótico. Así que me puse a buscar.
La clave no es buscar "plantas tropicales"
Lo que aprendí después de muchas horas de lectura es que el truco está en buscar plantas con aspecto tropical, pero que vengan de climas parecidos al nuestro. Muchas de las plantas más espectaculares del mundo no viven en la selva amazónica: viven en zonas de montaña de China, Japón o Sudáfrica, donde los inviernos son fríos y los veranos calurosos. Igual que aquí.
Aquí van las que he ido encontrando y probando. Algunas las tengo en casa, otras están en mi lista de pendientes. Todas aguantan nuestro rango de temperaturas (-2°C a 34°C) siempre que les des unas condiciones mínimas.

1. Monstera deliciosa (Costilla de Adán)
No podía no empezar por ella. Es la reina de las plantas de interior, pero también puede vivir fuera si la cuidas un poco. La monstera aguanta el calor sin problema, pero con el frío hay que tener cuidado: por debajo de 0°C la helada la mata.
El truco está en plantarla en un sitio protegido. Contra una pared orientada al sur, bajo un porche o cerca de otras plantas que la resguarden. En invierno, si anuncian helada fuerte, la cubro con manta térmica. Con ese mimo mínimo, sobrevive perfectamente.
Cuidados: semisombra (el sol directo fuerte le quema las hojas), riego moderado, y un tutor o pared donde trepar. Si puedes, pulveriza las hojas en verano: lo agradece.

2. Fatsia japonica (Aralia del Japón)
Esta es probablemente la gran desconocida de la lista y una de mis favoritas. Es un arbusto de hoja perenne con unas hojas palmeadas de color verde oscuro brillante que pueden llegar a medir 50 centímetros de ancho. Tiene un aire selvático impresionante.
Viene del sur de Japón y aguanta hasta -12°C. Sí, has leído bien. En Olivella no se inmuta. Además tolera la sombra, cosa que muchas plantas de aspecto tropical no hacen.
Cuidados: sombra o semisombra, riego regular sin encharcar. Crece hasta 3-4 metros si la dejas. En otoño saca unas flores blancas en umbela que luego se convierten en bolitas negras. Es de las plantas más agradecidas que tengo.
3. Strelitzia reginae (Ave del paraíso)

Esta la tienes que conocer. Es la planta de las flores naranjas y azules que parecen un pájaro. Es sudafricana y aguanta hasta -3°C, así que en la costa mediterránea vive de maravilla y en Olivella, con un poco de resguardo, también.
Lo que más me gusta de la strelitzia es que tiene las hojas como una platanera pequeña: alargadas, verdes, elegantes. Incluso cuando no tiene flor (que es la mayor parte del año), la planta ya es bonita.
Cuidados: necesita sol directo al menos 3-4 horas al día para florecer. Riego moderado, dejando secar entre riegos. Odia los trasplantes, así que elige bien dónde la pones desde el principio. Si la tienes en maceta, mejor una grande y definitiva.
4. Philodendron selloum (Filodendro arbóreo)
Si te gustan las hojas grandes y recortadas, este es tu filodendro. Las hojas pueden alcanzar un metro de largo, profundamente lobuladas, de un verde intenso. Parece sacado de una selva brasileña.
Es brasileño, sí, pero aguanta hasta -3°C. Lo tengo en una esquina del jardín protegida del viento y los dos inviernos que lleva aquí ha pasado sin problema. Eso sí: si baja de -2°C varias noches seguidas, mejor cubrirlo.
Cuidados: sombra parcial (el sol directo del mediodía lo castiga), riego frecuente en verano, más espaciado en invierno. Agradece un suelo rico en materia orgánica.
5. Musa basjoo (Platanera japonesa)
Esta es la platanera para los que no vivimos en Canarias. Es originaria de las islas Ryukyu en Japón, donde nieva en invierno. Aguanta hasta -20°C si proteges el rizoma con un buen acolchado. Las hojas mueren con las heladas, pero en primavera rebrota con una fuerza increíble.
En una sola temporada puede crecer 2-3 metros. Las hojas son enormes, de un verde vivo, y dan ese aire tropical que buscas. No da plátanos comestibles (o al menos no en nuestro clima), pero la planta en sí ya es un espectáculo.
Cuidados: sol o semisombra, mucha agua en verano, y en invierno cortas las hojas secas y cubres la base con paja u hojas secas. Eso es todo.
6. Chamaerops humilis (Palmito)
El palmito es la única palmera nativa del Mediterráneo. Es de aquí. No necesita presentación: es pequeña, resistente, compacta, y aguanta todo lo que le eches. -12°C, 40°C, sequía, viento... Lo que sea.
Hay una variante azul (Chamaerops humilis var. cerifera) que tiene las hojas de un tono gris azulado precioso. Es la que tengo yo y cada vez que la miro me alegra el día.
Cuidados: sol directo, cero riego una vez establecida. Crece muy despacio, pero es para siempre. Ideal para maceta grande o para dar estructura a una zona del jardín.
7. Cycas revoluta (Cica)

La cica no es una palmera, aunque lo parezca. Es una cícada, una planta que existe desde antes que los dinosaurios. Tiene un tronco escamoso y una corona de hojas rígidas de color verde oscuro que le dan un aspecto prehistórico que me encanta.
Aguanta hasta -8°C y el calor intenso sin problemas. Crece muy despacio (una o dos coronas de hojas al año), así que las grandes que ves en los viveros tienen muchos años. Pero una vez que la tienes, es para siempre.
Cuidados: sol o semisombra, riego muy moderado. Ojo con las cochinillas, que le gustan bastante. Y un aviso: todas las partes de la planta son tóxicas para perros y gatos, así que si tienes mascotas curiosas, mejor en una zona inaccesible.
8. Passiflora caerulea (Flor de la pasión)
Esta es la trepadora de la lista y una de las plantas que más alegrías me ha dado. Las flores son difíciles de describir: parecen diseñadas por un relojero extraterrestre. Pétalos blancos, una corona de filamentos morados y azules, estambres verdes... Cada flor es una obra de arte que dura un solo día, pero la planta no para de sacar.
Aguanta hasta -10°C. Es originaria de Sudamérica pero se ha naturalizado en zonas templadas de todo el mundo. Crece rápido y cubre vallas, pérgolas y muros en una o dos temporadas.
Cuidados: sol directo para florecer bien, riego regular. En invierno puede perder parte de las hojas si hace mucho frío, pero rebrota en primavera. Pódala a finales de invierno para controlarla, porque tiende a expandirse.
9. Tetrapanax papyrifer (Planta del papel de arroz)

Esta es la planta más espectacular de la lista en cuanto a tamaño de hoja. Las hojas pueden llegar a medir un metro de ancho. Sí, un metro. Son lobuladas, de un verde aterciopelado, y cubiertas de un pelillo marrón en el envés. Ver una hoja nueva desplegarse es una de esas cosas que me hacen parar y mirar.
Viene de China y Taiwán y aguanta hasta -10°C. En climas fríos muere hasta el suelo en invierno y rebrota en primavera, pero en Olivella se mantiene siempreverde la mayoría de los años.
Cuidados: semisombra, aunque tolera sol si no es extremo. Riego frecuente en verano. Ojo: tiende a expandirse por rizomas, así que o le das espacio o la controlas. Y usa guantes al manipularla: los pelillos de las hojas pueden irritar la piel.
10. Cordyline australis (Drácena de Nueva Zelanda)
Termino con una planta que ves cada vez más en jardines mediterráneos y con razón. Es como una palmerita en miniatura, con hojas largas en forma de espada que salen de un tronco fino. Hay variedades verdes, rojas y variegadas.
Aguanta hasta -10°C y tolera la sequía y el viento. Es perfecta para dar altura y estructura sin ocupar mucho espacio. Queda muy bien en grupos de tres, a diferentes alturas.
Cuidados: sol directo, riego escaso. Las hojas inferiores se van secando y dejan un tronco limpio que es parte de su encanto. En veranos muy secos agradece un riego ocasional.
Lo que el termómetro nos está contando
Cuando empecé a buscar plantas para nuestro jardín, me topé con un concepto que no conocía: las zonas de rusticidad. Básicamente, es un mapa que divide el mundo según la temperatura mínima que alcanza cada zona en invierno. Olivella está en zona 9b (mínima de -3,9°C a -1,1°C), pero Barcelona ciudad ya es 10a (-1,1°C a 1,7°C).
Lo interesante es que estas zonas se están moviendo. El calentamiento global está desplazando los límites hacia el norte y hacia el interior. Plantas que hace veinte años no habrían sobrevivido en el Garraf ahora sí lo hacen.
Para quienes nos gustan las plantas, esto abre un abanico de posibilidades que antes no existían. Especies que antes eran "de invernadero" ahora pueden vivir en el jardín. Pero también es un recordatorio de que algo está cambiando. Nuestros veranos son más largos y calurosos, las olas de calor más frecuentes, y las lluvias menos predecibles.
Creo que lo bonito de este momento es informarse y elegir con criterio. Apostar por plantas que de verdad se adaptan bien, en lugar de forzar especies que necesitan un riego constante que no podemos (ni debemos) darles. Muchas de las plantas de esta lista vienen de climas parecidos al nuestro, y por eso funcionan. No es magia: es que están en su sitio.
Y si dentro de diez años hay plantas que hoy ni nos planteamos y que entonces cultivaremos sin problema, será una pequeña alegría. Pero ojalá la razón no sea que el termómetro ha subido otro grado.
Este artículo lo he escrito yo, Domadora de Gatos, desde mi experiencia personal como plant lover en el Garraf. No soy botánica ni paisajista: solo alguien que ha dedicado muchas horas a buscar, probar y aprender. Si tienes tus propias recomendaciones de plantas para este clima, me encantaría conocerlas.


